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SUBIENDO A JERUSALEN
Por estos días leyendo a Von Balthasar, me confrontaba terriblemente con mis egoísmos, con lo que yo creía era el proyecto de Dios para mi vida, y sobre todo con las cosas que necesitaban ser crucificadas en mí, descubrí que en estos días en que se avecina la semana santa, y nosotros los católicos celebramos nuestra bella liturgia de triduo pascual, necesitaba de verdad morir a mí mismo, no obstante eso doliera muchísimo, y lo estoy intentando, porque a Jerusalén solo se sube a dos cosas, a crucificar o a ser crucificado, sé que perderé cosas importantes, amigos, gente que de verdad amo, pero aun hasta quiero ir a morir con el señor, no sé si a ti te pase lo mismo, si crees que ya moriste suficiente o por el contrario te crees incapaz de empezar a morir, y prefieres distraer tu atención con excesos e ilusiones pasajeras, en todo caso ese es tu problema, solo te puedo decir que después de la cruz acá mismo en Jerusalén veremos al resucitado, que ha vencido a la muerte, y que su amor es inmutable.
Hoy quisiera decirte tres cosas para la semana santa: 1-Morir no es equivalente a desaparecer, sino a cambiar, pero no actitudes, eso es simplemente algo externo, a lo que tienes que morir está bien a dentro de ti, y debes luchar por descubrirlo. 2-Durante el camino del viacrucis en cada lugar de dolor que vallas viviendo, nunca olvides que mama, siempre estará en tu compañía, como con Jesús, sufriendo por ti y doliéndose a tu lado. 3-Solo quien muere de verdad puede nacer a la vida eterna y ver la gloria de la resurrección, no lo olvides. Y como decía von Balthasar Sólo el amor es digno de fe. Un abrazo a todos y espero que esta sencilla reflexión les ayude.
Andréis Camero. |